Entrevista realizada a mediados de 2017 y publicada en el Artbook del 50º aniversario de la Weekly Shônen Jump dedicado a las obras de la década '80. Un resumen de esta entrevista fue publicado días antes en la Weekly Shônen Jump #35.

 

Kurumada debutó en 1974 con Sukeban Arashi. Posteriormente, creo series populares para la Weekly Shônen Jump como Ring Ni Kakero y Saint Seiya. Actualmente nuevos capítulos de Otoko Zaka están siendo distribuidos a través de la Shônen Jump Plus.

 

-Junto a los editores, he consumido mi juventud en la Shônen Jump.-

 

Masami Kurumada se encontró con la Shônen Jump gracias a Otoko Ippiki Gakidaishô de Hiroshi Motomiya.

 

Lo vi por primera vez en una tienda de ramen cuando me encontraba en noveno grado. Creo que el hecho de que el protagonista fuese un delincuente, fue lo que más me atrapó. Los otros mangas de aquella época eran protagonizados por por chicos buenos que estaban del lado de la justicia. Motomiya terminó con esa norma que había estado vigente hasta ese entonces. Me fascinó tanto que me leí cada una de las páginas en aquella tienda de ramen. No había conocido la Shônen Jump hasta ese momento. 

 

Fascinado por Motomiya, Kurumada decidió que quería dibujar para la Shônen Jump.

 

La Shônen Jump existe gracias a Motomiya. Si no fuese por él, no sé si la revista existiría hoy día. Los artistas de aquella época se acercaban a Motomiya. Él tenía el poder para reunir a los artistas. Era como el sol. Y aún continúa batallando con los mangas hoy día. Su vitalidad es admirable.

 

La primera contribución que el maestro Masami Kurumada hizo para la Shônen Jump fue cuando se encontraba en su tercer año de preparatoria. Se trataba de una historia sobre chicos malos de preparatoria, marcada por la influencia del maestro Hiroshi Motomiya, a quien admiraba.

 

No logré ganar el premio, pero el editor me envió una carta. Decía: “El resultado fue desafortunado en esta ocasión, pero pienso que hay un poco de brillantes en esto. Si hay algo que usted no entienda sobre los mangas, por favor póngase en contacto conmigo”. Pero esa persona al poco tiempo fue transferida a otra revista.   

 

Sin embargo, otro editor le preguntó si quería colaborar con el manuscrito de Samurai Giants de Ko Inoue, obra que se publicaba en aquel tiempo.

 

Al principio iba allí sintiéndome como una especie de apoyo, pero al final terminé yendo como asistente cada semana. En total fueron alrededor de 2 años. Allí puede ver el brillo de un verdadero manuscrito profesional. Pensaba: “Esto es completamente diferente a lo que dibujo yo”. Trabajando como asistente, pude aprender cómo se dibujaban los mangas. Y también pude comprender lo dura que es una publicación de tipo semanal. El pago no era suficiente, por lo que tuve que tomar también un trabajo de medio tiempo. Había estado haciendo ese tipo de trabajos desde que me encontraba en la primaria, así que podía hacer el que fuese.  

 

La historia de Kurumada con los trabajos de medio tiempo es impresionante.

 

Trabajé como repartidor de periódicos, en limpieza, en la industria del acero, en un restaurante de sushi… Hasta vendía raspados en los festivales (Risas.) Incluso solía ponerme una corbata y trabajaba en los centros comerciales durante las épocas festivas, envolviendo regalos y poniéndoles un moño. Sin importar donde trabajara, siempre me terminaban ofreciendo un puesto formal. (Risas.)

 

Kurumada dice que las experiencias en sus trabajos lo ayudaron a dibujar mangas.

 

Pienso que una de mis fortalezas es que conozco mucho de la sociedad en general. Creo que es importante experimentar cosas variadas. Si ya has visto algo con anterioridad, entonces será más fácil imaginarlo.

 

-“Dediqué mi vida a los mangas”-

 

Kurumada recuerda el momento en que le mostró por primera vez a su editor lo que se terminaría convirtiendo en su segunda obra publicada, Ring ni Kakero.

 

Él parecía perplejo al principio. Le pregunté si le gustaba, y me dijo que sí. Además, me dijo que mi vida cambiaría dependiendo de si hacía funcionar o no aquella obra. Yo me encontraba extasiado; pero viéndolo en retrospectiva, pienso que él estaba tratando de advertirme que mi carrera como mangaka llegaría a su fin si no hacía esa obra. Así de perverso es el mundo del manga.

 

El maestro Kurumada también menciona los nombres de varios editores que hicieron las series junto a él. Hablar de esos recuerdos le producen nostalgia y felicidad. Para explicarnos cómo eran sus personalidades, se puso a dibujar sus retratos rápidamente. (Eran dibujos interesantes, y a pesar de no saber quiénes eran, me hizo decir: “¡Les salieron parecidos!”).

 

La época de Fûma no Kojirô es la que más me marcó. Mi padre había enfermado. Y debido a que el departamento editorial de aquella época nunca ponía pausa a los mangas populares, tuve que tomar un cuarto de hotel cerca del hospital, que quedaba a unas 6 hs de Tokio, y allí lo seguí dibujando. El editor también se vino conmigo. Como a eso de las 5 am, entre la neblina matinal, el editor tomaba el manuscrito finalizado, y yo lo llevaba a la estación en una bicicleta que el hotel me prestaba. Debido a que era el primer tren de la mañana, no había nadie allí. El editor tomaba el tren y yo lo veía alejarse… Estoy muy agradecido de por vida por la fidelidad de aquella persona. Tanto el editor como el mangaka hacen esto sintiendo un gran desgaste semana tras semana. Estoy feliz de aún mantenerme en contacto con él. Creo que ambos compartimos el sentimiento de haber consumido nuestra juventud dedicando nuestras vidas a los mangas. 

 

-"Saint Seiya fue dibujado con agallas."-

 

El maestro Kurumada observa la portada de la Shônen Jump del tiempo en que Saint Seiya, su mayor éxito, hizo su debut y pronuncia unas palabras inesperadas: “No hay vida en esta imagen…”.

 

Debido a que se trataba de una obra que comenzó luego de que Otoko Zaka (mi obra anterior) fuese cancelada, todavía sentía que estaba buscando el rumbo en la oscuridad. Yo sentía que no podía rendirme, pero si esto no era lo suficientemente bueno, yo iba a desaparecer de este mundo (del manga)… Parece que esa inseguridad puede verse en la cara de Seiya, ¿no es así? Tal como me dijeron cuando trabajaba en Ring ni Kakero, no puedes fallar ni una sola vez. Por lo tanto, de alguna manera Saint Seiya fue hecho con agallas. (Risas.)

 

Saint Seiya, que había comenzado gracias a sus agallas, rápidamente conquisto no solo a los niños, sino también el corazón de las niñas. Los Saints atractivos, los cuales poseían personalidades diferentes, captaron cada uno sus respectivos fans.   

 

Yo no buscaba eso. (Risas.) Yo quería que ellos fuesen protagonistas también, no sólo Seiya. Debido a que yo soy de la época de Group Sounds, cuando un grupo de cinco hombres se juntan, te pones a pensar en las variaciones. Una persona como Julie, otra como Shôken… Diferentes tipos de hombres batallando, pensé que serían bien recibidos. 

 

Kurumada nos cuenta cómo creó su estilo único e impactante.

 

Antes de mi obra debut, yo solía dibujar gekiga. Quería que mi estilo tuviera el mismo impacto que el de Motomiya. Pero pensé que sería mejor dibujar todo con un toque más delicado, ya que lo hacía para una revista para niños. Comencé mezclando impacto con elegancia, y esa es la razón por la cual mis obras resultaron siendo de esta manera. Quizás eso explica por qué mis trabajos atrajeron la atención de las chicas también.

 

Al poco tiempo, Saint Seiya fue animado y se convirtió en un gran éxito, no sólo en Japón, sino a nivel mundial.

 

Aparentemente, es muy popular en Francia y Brasil. Pero en aquella época no podías leer la reacción de la gente en internet tal como puedes hacerlo hoy día, así que no podía comprender realmente la popularidad que estaba teniendo a nivel mundial. Sin embargo, una vez, viendo una película de clase "B" de Bélgica, vi una escena donde un asesino entraba a la habitación de un niño y en la pared se podía ver un póster de Saint Seiya. (Risas.) Y pensé: “¡Parece que es muy popular!”. Se había extendido a todos esos lugares que yo ni siquiera sabía.

 

Además, en 2017 se anunció que también será adaptado en una película de Hollywood.

 

Podemos conquistar Norte América con esta película, ¿no crees? Estoy esperándola con ansias.

 

-“El manga es la prueba de que estoy vivo.”-

 

Con respecto a la Shônen Jump actual, él dice lo siguiente.

 

Hoy día existen muchas personas que dibujan obras muy bonitas. El contenido de la revista está siempre a la moda. (Risas.) Pero parece que las obras no son hechas con pasión. Eso es quizás porque la Shônen Jump ya ha conquistado el mundo, ¿no es así? A dónde se dirigirá la Shônen Jump… Cuando predigo el futuro, a menudo se termina cumpliendo. (Risas.) Recién hablamos sobre la película de Hollywood… Siento que el poder de los medios es inmenso. Cuando Saint Seiya fue animado, las ventas del manga se volvieron asombrosas. Incluso hoy sigue habiendo ofertas… En ese sentido, debido a que la Shônen Jump posee un tremendo repertorio, incluso sus obras antiguas en el futuro podrán mantenerse vivas al adaptarse en diferentes formatos.

 

Actualmente, el maestro Kurumada se encuentra escribiendo nuevamente Otoko Zaka, que fuese publicado en la Shônen Jump 30 años atrás.  

 

Como dije antes, esta fue una obra que fue cancelada. Un trabajo que nunca pudo alcanzar el primer puesto y que fue cancelada en menos de 30 semanas, ve la luz del sol una vez más… ¿Será que la obra tiene potencial? (Risas.) 

 

Esta obra fue recientemente transferida de la Weekly Playboy a la Jump Plus. Kurumada dice que siente vergüenza.

 

Es decir, yo ya estoy en mis sesentas. ¿La Jump tiene a un viejo haciendo mangas para ellos? Quizás los días en que la revista tenía solamente a novatos dibujando mangas, han llegado a su fin. Los novatos talentosos de hoy día se están yendo a hacia otras formas de entretenimiento, como la animación, videojuegos y la internet. No todos ellos están tratando de volverse mangakas. En mi época no existían tantas formas de entretenimiento, así que todos los chicos talentosos se metían al mundo del manga. Y esto nos lleva nuevamente al tema de los medios. Pienso que utilizar a artistas veteranos podría ser la llave para la supervivencia.

 

El maestro Kurumada dice que lo que más quiere hacer en este momento es trabajar.

 

He estado paseando, bebiendo y divirtiéndome. Ya me cansé de eso. (Risas.) Pero de lo que no me canso es de trabajar. Después de todo, los mangas que pongo sobre la mesa son la prueba de que sigo con vida, ¿no es así? Para la continuación de Otoko Zaka, tengo muchas ideas en mi cabeza que aún no han sido reveladas. No puedo ser derrotado por esos jóvenes (mangakas). (Risas.)

 

¿Qué es la Weekly Shônen Jump para Masami Kurumada? 

 

Juventud. Para mí y para los editores.