Entrevista realizada a Masami Kurumada, incluida en el anexo intitulado “Ai no Jidai - Begin” que vino incluido en la Champion Red #10 de 2017, salida a la venta el día 19 de agosto.

 

¡Masami Kurumada nos habla sobre “Ai no Jidai” (“La era del índigo”)!

 

Cuando estaba en los primeros años de la primaria, me gustaba leer cosas como “Iga no kagemaru” o “Yûyake Banchô”, pero en los últimos años de la misma comencé a ir a la tienda de renta de libros de mi vecindario. En aquella época, en donde yo vivía, allí era donde se concentraba el entretenimiento. Cosas como “Ninja bugeichô” de Sanpei Shirato, el cual mostraba un mundo cruel, no contenía aquella justicia ideal de los otros mangas. Allí se utilizaban páginas dobles para las escenas principales, y quedé maravillado por esa dinámica. En especial, fue de Eîchi Arikawa de quien recibí más influencia. Me atraían mucho “Chôsen shikaku” y “Chameleon ken”, así que comencé a practicar dibujando mangas de manera autodidacta.

 

Cuando estaba en tercer año de preparatoria, mi profesor me preguntó: “¿Qué harás cuando termines la preparatoria?”, y en los siguientes 4 meses dibujé “Ore wa ano musume ni kari ga aru” (“En deuda con esa chica”). Había recibido una fuerte influencia de “Taiyô no koibito” de Eiji Kazama. Más tarde, también de Takumi Nagayasu. En lo que respecta al dibujo de personajes, pienso que estas dos personas eran las mejores en aquella época. Personajes como el conductor de colectivo están basados en los personajes secundarios de ese tipo que solían aparecer en los "gekiga" de Eîchi Arikawa. Como en aquella época no tenía screentones, el rayado tuve que hacerlo yo mismo. Me estaba introduciendo (en el mundo del manga) de manera prolija, ¿no es así? (Risas.) Keiko Fuji (madre de Hikaru Utada) era muy popular en aquella época, así que su imagen terminó influyendo en el estilo de peinado del personaje femenino.  

 

Debido a que todo lo que hacía era de manera autodidacta, dibujé los personajes de arriba hacia abajo sin saber que primero debía crear un guion gráfico. El manga terminó teniendo 31 páginas en total y lo llevé a la Shônen Jump donde se publicaba "Otoko ippiki gaki daishô". Viéndolo ahora nuevamente, se siente como que quedó demasiado resumido. Participé en el concurso, pero no obtuve ni siquiera una mención de honor.   

“Ore wa ano musume ni kari ga aru” no consiguió ganar el concurso, sin embargo, conseguí trabajo como asistente de un autor que era publicado allí. Mientras me encontraba en la preparatoria iba cada domingo, pero luego de graduarme me convertí en asistente formalmente. Me mantenía ocupado 5 días a la semana, pero como no podía comer solo con eso, comencé a hacer un trabajo de medio tiempo los domingos. Los mangas los dibujaba el día que me quedaba libre. Un trabajo que hice en ese periodo es “Shiosai no uta” (“Poema del sonido de las olas”). El “kakeami” en el uniforme escolar fue influenciado por Tadashi Matsumori. Imité su técnica del “kakeami”, que en esa época era llamada “kunekune”. Practiqué mucho para poder dibujar esas finas líneas con la pluma.    

 

 

El director Mori Masaki era una persona que dirigía de manera muy elegante, y además publicaba mangas experimentales en la revista Young Comic tales como “Hamidashi yarô no densetsu”. Incluso otros como Kazuhiko Miyaya o Moribi Murano, fueron personas que crearon una atmósfera especial con representaciones vanguardistas, y en esa época atrajeron la atención en revistas como Garo o COM. Incluso en “Shiosai no uta” traté de recrear esa misma atmósfera en varias escenas con los viejos barcos y las olas. Observándolo ahora, puedo decir que sólo se veía bien, el contenido era inexistente. (Risas.) Y los ojos que miran hacia arriba en personajes femeninos y masculinos, fueron sin dudas influencia de Mori Masaki. El trazo de la pluma también era demasiado puntiagudo, completamente diferente al de hoy día. Actualmente todavía sigo dibujando de manera improvisada, y me detengo cuando voy por la mitad.            

 

Pensé que sería una gran ventaja a mi favor si hacía algo con la intensidad de "Otoko Ippiki Gaki Daishô" de Hiroshi Motomiya y le agregaba algo de elegancia, ya que de esa manera las chicas también lo leerían. Existía una obra llamada “Z to yoba reru otoko” de Masâki Satô, que era publicada en la revista Boy’s Life, la cual me impresionó profundamente con sus escenas en páginas dobles, pero también por adoptar la moda de la época, como por ejemplo en la ropa. Era una cosa muy estilizada. En ese tiempo Tadashi Matsumori era un asistente del señor Satô. El señor Matsumori hizo su debut publicando “Mokuyôbi no Rika”, obra que no era la mejor de aquella época, ¿no es así? Pero el diseño de la ropa y las escenas con los autos, entre otras cosas, se veían geniales.        

 

Había planificado varias maneras de traer la elegancia de los “gekiga”, pero cuando hablaba con amigos, ellos me decían cosas como: “A veces no me gusta como dibujas los agujeros de la nariz en los personajes”. Pensé que tenían razón, así que decidí volver a dibujar en el estilo de manga convencional. Las líneas afiladas de los dibujos pasaron a ser más redondeadas. Dejé de lado esas composiciones modernas típicas de los “gekiga”, y los dibujos pasaron de una apariencia puntiaguda a las líneas armoniosas típicas del manga convencional. Fue allí cuando comencé con “Uminari daishô” ("General del Rugido del Océano")

La idea del “kakeami” en las onomatopeyas fue inspirada por “Wild 7” del señor Mikiya Mochizuki. Esas composiciones de escenas de acción tenían cosas que aún hoy prevalecen.

 

Pensaba que en alguna ocasión debería usar el nunchaku en mis mangas. Y cuando me puse a pensar cómo podría hacer para que el personaje lo bloqueara, alguien me dijo: “Que utilice una toalla mojada”. Gracias a que realicé varios trabajos de medio tiempo, pude conocer a mucha gente. El nunchaku era originalmente un arma del karate de Okinawa y yo no estaba familiarizado con ésta, así que pensé que sería una buena arma para los malos. Estaba convencido de que era una gran idea ya que anteriormente había sido todo un éxito con Bruce Lee. Cuando su film “Moeyo Dragon” se estrenó, pasó algo lamentable, ¿no es así? 

Al final de este volumen recopilatorio tenemos a “Bangai Group” ("Grupo extra"), una obra que realicé cuando estaba en segundo año de preparatoria. Era algo tosco, pero lleno de vigor. Las composiciones de páginas dobles eran muy elaboradas y las escenas de acción, muy intensas. Debido a que esta obra no era tan resumida como las otras tres, poseía una fuerza mayor. La historia estaba basada en “Otoko Ippiki Gaki Dishô”, pero los dibujos, a partir de este momento, comenzaron a tener cosas de los “gekiga” de Eiji Kazama y Tadashi Matsumori.   

 

En realidad, mis obras anteriores a mi debut me avergüenzan y no quiero verlas. Pero me pondría feliz si existieran, aunque sea, algunas personas que tuviesen el coraje de verlas.  

 

Por más que dibujes mangas durante décadas, no existe mejor cosa que el “¡esto es!” (cuando se le ocurre una idea). No existe una fórmula para hacer esto. Cada vez tienes que llenar el papel en blanco comenzando desde cero. En cada ocasión sufres como si fuese un parto. Además, lo más importante de un manga es el guion gráfico. ¿De qué se trata esa idea? Eso lo expliqué en “Ai no Jidai”.   

 

N. de T.:

 

Gekiga: Tipo de manga con un estilo dramático y más adulto.

Kakeami: Técnica de dibujo que consiste en dibujar pequeñas líneas para generar texturas. 

Moeyo Dragon: Conocida en Estados Unidos como “Enter the Dragon”, fue una película de artes marciales protagonizada por Bruce Lee, la cual fue estrenada en 1973 a pocos días de su fallecimiento.