Entrevista realizada por la revista japonesa Men’s Walker, publicada el 25 de abril de 2000.

 

Cuando hablamos de Masami Kurumada pensamos en Ring ni Kakero. ¿Cómo usted llevó este trabajo?

 

Yo comencé a escribir Ring ni Kakero no porque quería crear un manga de boxeo, sino porque yo quería trabajar en un manga ardiente y apasionado. Cualquier deporte estaba bien, siempre y cuando pudiese ilustrar las almas de hombres apasionados. Pero si hubiese sido Dohyou ni Kakero (sumo), probablemente no hubiera atraído a los niños. (Risas.) El boxeo era un mejor tema para un manga para jóvenes, porque tenía estilo.

 

Fuera de tema, ¿qué fue lo que más le llamó la atención?

 

Un manga es como un bocadillo, no como una comida. No es algo que tendría en cuenta pensando en el equilibrio nutricional. Entonces yo escribí Ring ni Kakero centrándome en cómo yo podría atraer a los lectores con la poción más deliciosa. Intenté con la porción más dulce de un delicioso bocadillo. Pero a medida que continuaba haciendo esto, los lectores comenzaron a enfermarse de eso. (Risas.) Entonces, como resultado, terminé intentando pensar en un modo de alimentar a los lectores con una porción más deliciosa, sin hacer empeorar esa enfermedad. Mi solución con Ring ni Kakero, era centrarme en las batallas. Todo lo que ellos podían decir, ya que los lectores querían ver las batallas, eran los ataques de los personajes. Así fue como dejé de escribir las porciones tediosas entre las batallas.

 

¿Y qué me dice sobre Saint Seiya? Este tuvo un gran éxito en otros países.

 

En cuanto a Saint Seiya, apunté a que se convirtiera en algo grande desde el comienzo, para superar ese sentimiento de final imperfecto que tuve con Fûma no Kojirô y Otoko Zaka. Y satisfizo espléndidamente mis expectativas, obteniendo una considerable popularidad entre los lectores. La popularidad explotó en el invierno de 1986, cuando la animación comenzó. En cuanto al manga, éste se elevó cuando se reveló que Saori Kido era Athena y cuando los Silver Saints aparecieron. La popularidad dio un salto impresionante gracias al efecto combinado entre manga y anime. Esa popularidad se mantuvo por bastante tiempo, pero sentí que me estaba quedando sin fuerza de voluntad en la Saga de Hades, así que le pedí a la editorial que me dejaran finalizar la serie en los siguientes 10 capítulos.

 

¿Los lectores y Shûeisha no esperaban mucho de usted cuando estaba trabajando en Ring ni Kakero y Saint Seiya?

 

Yo sentía mucha presión porque no podía permitirme escribir algo aburrido. Un sólo golpe no era suficiente, yo tenía que continuar bateando "home runs". Por lo tanto, cuando no podía proponer ningún episodio divertido, me envolvía en gemidos de arriba a abajo. (Risas.) Era así todas las semanas. Y no podía escapar de eso.

 

¿Cómo era la atmósfera en la división editorial de Shûeisha?

 

Bien, nosotros no teníamos tiempo para descansar, pero ellos también estaban desesperados. Yo también pienso que los editores tenían ambición y pasión para crear mangas atractivos para el público. La división editorial de la Shônen Jump era un grupo muy apasionado en aquel momento.

 

Usted está escribiendo actualmente Ring ni Kakero 2 para la Super Jump. ¿Por qué usted decidió reiniciar esta obra?

 

Terminé de escribir Ring ni Kakero en 1981 porque, entonces, yo sentía que me consumía toda la energía que tenía. Después de casi veinte años, pensé que podría escribir la secuela de aquel manga. Ring ni Kakero es un manga al cual le estoy poniendo mi espíritu. Yo pienso mucho hasta en las palabras de los anuncios en los subtes. Verdaderamente me gustaría que fuese leído por las personas que leían Ring ni Kakero cuando eran chicos. Cuando escucho palabras como “yo pasaba de página y mi corazón latía más rápido” o “yo lloré en el tren" en las cartas de los lectores, yo realmente pienso desde el fondo de mi corazón, que fue bueno haber hecho esto. 

 

 

Traducción: Shady